Mi nombre es Yolande, de Ciudad del Cabo, Sudáfrica.
Conocí el protocolo de la Dra. Clark hace aproximadamente un año, y ella ha traído alivio e inspiración a mi vida, y sigo informando a quienes me rodean sobre la obra de la Dra. Clark.
Fue una mujer extraordinaria y un gran beneficio para la ciencia médica.
Deseo expresar mi más sentido pésame a su familia y amigos que la sobreviven, y confío en que su fallecimiento haya sido apacible.
Vivirá para siempre en todos los pacientes a quienes ayudó a sanar, y en todos aquellos que seguirán sanando gracias a los numerosos libros y estudios que dejó.
Descansa en paz, Hulda Clark, que los ángeles del cielo te reciban con la misma calidez que tú nos brindaste.
Un cordial saludo