Si usted es un cuidador, puede notar que a pesar de todas las buenas intenciones de su paciente de comer y tomar suplementos, día tras día pasa y simplemente no ocurre. Hay razones fuera de todo control para no comer. Si su paciente sigue perdiendo peso, no está comiendo lo suficiente. Proporcione la comida más rica y de mayor contenido calórico que pueda. Prepárela de la manera más apetecible posible. Pero si no ha comido durante dos días, debe administrar alimentación intravenosa. Las infusiones IV deben incluir grasa y proteína, no solo azúcar. Es práctica común dar a los pacientes terminales de cáncer únicamente agua con dextrosa (glucosa/azúcar) como nutrición. Tal vez parezca justificado para el personal clínico, ya que una mejor nutrición solo retrasaría el desenlace final. Recomiendo un programa de alimentación intensiva que incluya una mezcla líquida de aminoácidos y una emulsión de grasa. Si los niveles de albúmina en sangre son bajos (por debajo de tres), también se debe administrar diariamente un frasco de albúmina (días alternos a medida que mejora la condición). Junto con estas infusiones nutricionales, se deben administrar dosis considerables de vitaminas y minerales (véase Recetas IV).
Lamentablemente, encuentro que las bolsas y frascos IV de suplementos inyectables están a menudo contaminados con antisépticos, metales pesados, bacterias e incluso huevos y larvas de Ascaris. Las bolsas mismas filtran plástico porque el Syncrometer encuentra en su interior cloruro de polivinilo (¡un carcinógeno!). Por esta razón usamos únicamente frascos IV de vidrio. Como no se puede probar fácilmente la presencia de bacterias, debe agregar a cada frasco IV de 500 ml un ml de alcohol etílico (76% o 95%) para matar los virus Coxsackie que suelen estar presentes. Para eliminar bacterias y parásitos, haga pasar el tubo IV por un filtro de jeringa de cinco micras (SP) colocado «in fine». En cuanto al alcohol isopropílico o el benceno, está tomando un riesgo: es simplemente una apuesta. Pero es mejor que no hacer nada.
Esta es nuestra lista de «nutrición mínima» para las infusiones IV:
- Emulsión de grasa (1.000 ml, Intralipid 10%, ver Fuentes). Use 1/2 o el frasco completo al día.
- Magnesio (10 g/20 ml), use 2 g al día. Alivia el dolor. Detiene los espasmos.
- Cloruro de potasio (149 mg/ml), use de 2 a 4 ml al día.
- Complejo vitamínico B-100, use 5 ml al día.
- Solución de aminoácidos (1.000 ml, con electrolitos). Administre 1/2 o el frasco completo al día.
- Vitamina C (ácido L-ascórbico), 25 g hasta 100 g en casos críticos. Use inyectables de calcio y magnesio para neutralizar la acidez.
- Gluconato de calcio al 10% (50 ml), use 25 ml cuando el nivel en sangre esté por debajo del rango normal. Use junto con vitamina C para ayudar a neutralizar la acidez.
Nota: si no esteriliza la vitamina C, los aminoácidos, el complejo B y la emulsión de grasa, y no los filtra, ¡estará introduciendo precisamente los patógenos que intenta eliminar!
Estos suplementos se agregan a frascos IV de solución salina (sal) o dextrosa (azúcar) según cuál sea más bajo en el análisis de sangre. Si ambos son bajos, se agrega glucosa (50%) a un frasco IV salino para dar ambos a la vez.
Note que este régimen no incluye oxidantes, ni compuestos de azufre, que pueden ayudar a su paciente a superar los primeros días críticos, cuando una pequeña mejora marca la diferencia decisiva. Tan pronto como su paciente esté dispuesto a beber caldo de pollo en lugar de agua, habrá ganado terreno.
Se pueden usar tratamientos IV adicionales en otras situaciones:
- Procaína, use de 5 a 10 cc de solución al 2% (el analgésico preferido).
- EDTA, dosis única (3 g), para eliminar metales pesados.
- Laetrile (también llamado amigdalina, 3 g/ampolla), use de 2 a 3 ampollas al día. Disponible en México.
- Vitamina K, 5-10 mg al día para reducir el sangrado.
- Vitamina A (5.000 a 100.000 UI/día).
- Albúmina (use un frasco de dosis única, 12,5 g al día).
- Rhodakem. De 2 a 6 ampollas al día (también puede tomarse por vía oral) (el producto incluye rodizonato). Disponible en México
- Glicirricina, 30 ml, especialmente buena para el cáncer de hígado.
- DMSO, 5 ml (100%) aumenta la penetración de otros suplementos. Diferencia (normaliza) el tejido tumoral.
- Cloruro de cesio. 3 g al día al principio. Luego 6 g diarios a menos que ocurra náusea.
- Insulina, de acción rápida, de 15 a 30 U junto con 100 ml de glucosa al 50%. (Debe vigilarse al paciente por signos de hipoglucemia.)
Los tratamientos IV aceleran la reducción del tumor. Salvan vidas cuando el hígado ya no puede desintoxicar lo que sale de los tumores, como lo evidencian el aumento de LDH, fosfatasa alcalina, GGT, etc. Si está muy enfermo, elija la terapia IV para ayudar a su cuerpo a sobrevivir a cada tumor que se abre; ¡podría tomar 5 semanas!
Busque un experto profesional en terapia IV
Muchos detalles sobre una buena terapia IV se encuentran en el libro Intravenous Nutrient Protocols in Molecular Medicine de Majid Ali, MD, Denville, NJ, USA, 1994.
(De: «La cura para todos los cánceres avanzados», páginas 172-175; Aviso de derechos de autor)