Lamento tanto haber sabido del fallecimiento de la Dra. Clark.
Con sus investigaciones y sus libros salvó tantas vidas, salvó la mía.
Tenía leucemia, pero fue en uno de sus libros donde encontré mi cura.
Sé que no debemos usar la palabra «cura», pero eso fue exactamente lo que pasó… me curé. Cuando salí de la clínica de oncología por última vez, fue entonces cuando asumí el compromiso de convertirme en herbolaria y reproducir en otros lo que me había pasado a mí.
Ahora soy herbolaria certificada y autorizada. En los próximos meses,
espero abrir mi primera consulta donde se exhibirá la foto de la Dra. Hulda Clark como mi «mentora silenciosa».
Como tantas otras veces antes, esperé demasiado para decir «gracias».
Ahora tendré que esperar a verla en el Cielo para decirle cuánto significó para mí y cuánto me inspiró. Hasta entonces solo puedo extrañarla con todo mi corazón…
Brent