Aún asombrada, empezaré con la historia de mi cuñado.

Es un hombre caucásico de 44 años muy desafortunado. Fue ingresado en el hospital debido a una convulsión generalizada.

Tiene diagnóstico de melanoma metastásico de origen desconocido desde 2002.

Se le practicó una craneotomía con resección completa de dos lesiones de melanoma metastásico.

Se sugirió radioterapia tras la segunda resección, pero el paciente decidió no proceder. Una TAC cerebral en urgencias mostró hidrocefalia leve y cierto realce meníngeo. El líquido espinal era rosado y turbio, con 2 glóbulos blancos, 9 glóbulos rojos, glucosa de 33 y proteína de 103. La citología fue positiva para melanoma metastásico. Carcinomatosis leptomeníngea, que tiene un pronóstico sombrío. Esto fue el 20 de noviembre, le dieron el alta el 23 de noviembre y a partir de ahí empeoró, fue reingresado la noche del 26 de noviembre, y para el 27 de noviembre el cáncer se había extendido a su cuello y se esperaba que no llegara al fin de semana.

Mientras tanto, buscaba pistas en internet; yo misma llevaba varios meses usando un zapper que me había dejado una amiga, sabía que funcionaba a pequeña escala con mi sobrina pequeña y mi padre, pero cuando lo probé con él… nada.

Luego encontré más información sobre el zapping prolongado y le supliqué a su médico que me dejara ponerle este «juguete» en las piernas, le hace sentir cómodo; tenía miedo de decirles qué era realmente por si decían que no. 16 horas después, cuando iban a pasarlo a morfina, dijeron que a esas alturas no haría daño. A las 9:15 del 29/11 recibió el zapper a las 12:05. 3 horas después se despertó y pidió chile, preguntándose por qué lo mirábamos tan asombrados.

Tenía un zapper viejo con un temporizador de 7 minutos, pero me quedé dos días con mi hermana para mantener el zapper en funcionamiento. A las 6 de la tarde de aquella noche todos sus médicos tuvieron que verlo y examinarlo brevemente, ninguno de ellos preguntó sobre la caja en sus tobillos. Se puso de pie fuera de las puertas del hospital y caminó él mismo hasta el vehículo el 1/12. Recibió una prueba bioenergética (EAV) el 7/12 sin signos de cáncer.

Estamos siguiendo el protocolo de la Dra. Clark junto con antioxidantes para que recupere las fuerzas tras esta lucha.

Sus dos hijas pequeñas desfilaban por la casa cantando «amamos el zapper».

Gracias, Dra. Clark, sé que ha sido duro para usted continuar su lucha por nosotros.

Dios bendiga a la Dra. Clark.

W R

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