Esta carta protesta contra el arresto de una maravillosa doctora, la Dra. Hulda Clark. Para mí es una de las pocas «doctoras» que quedan que realmente cree, practica y se preocupa genuinamente por la salud y la vida de sus pacientes.
El mundo tiene la suerte de contar con ella. Las muchas vidas que ha salvado, y la educación que muchos de nosotros hemos recibido gracias a ella. Aunque no padecía una enfermedad mortal, siento que Dios me guio hacia la Dra. Clark precisamente para poder evitarla.
Sufrí desde los 12 años – ahora tengo 39 – migrañas diarias, a veces incapacitantes. Después de leer los libros de la Dra. Clark y seguir su protocolo, ahora estoy libre de migrañas.
Doy gracias a Dios por haberla encontrado y haber podido curarme a mí misma. Los otros «médicos» a los que fui no pudieron hacer nada por mí. También mi esposo, mi hija, mis padres y yo hemos tenido problemas de vesícula biliar, que estoy segura que los otros «médicos» querrían extirpar. Considerando mi vesícula un órgano que realmente no necesito. ¿Son estas las personas a las que llamamos instruidas? ¡Que el cielo nos ayude a todos!
En fin, después de hacer la limpieza hepática de la Dra. Clark, somos cinco personas cuyas vidas han mejorado enormemente. Las demás cosas, de menor magnitud, son demasiadas para escribirlas y explicárselas todas, pero sé cuánto ha hecho por nosotros y le estaré eternamente agradecida. Este es un día triste para todos nosotros. Una vez más nos quitan libertades. Ciertamente espero que quienes tienen el poder se sientan cómodos cuando tengan que responder por los enfermos terminales a los que la Dra. Clark no puede ayudar mientras está sentada en una celda de prisión.
Estos otros médicos son «doctores», ¡pero la Dra. Clark es una SANADORA! Que Dios vele por ella y la proteja.
Nuestras oraciones están con ella,
AB