¡Estimadas señoras y señores!

Hace varios años, una persona que buscaba ayuda me regaló el libro „La curación es posible“.

Al principio lo dejé a un lado, pero cada vez con más frecuencia comencé a leerlo y a reflexionar

sobre las causas de las enfermedades. Enseguida construí un zapper y un syncrometer,

pero no lograba escuchar la resonancia. En septiembre de 2005 enfermé de Borrelia,

pero ni los médicos ni el hospital pudieron ayudarme. Al contrario, mi estado

empeoró hasta el punto de temer por mi vida. Por consejo de una mujer

a la que había tratado, acudí a una terapeuta Clark, que me ayudó muy bien, y yo,

tras tres semanas casi sin dormir, pude por primera vez dormir de forma reparadora.

Que había contraído Borrelia junto con veneno de araña (Aranea ixobola) ya lo sabía

por usar un generador de frecuencias económico que había comprado para mis propios intentos

de autocuración. Gracias a mi actividad de décadas como zahorí, ya podía, con la

herramienta „varilla zahorí“, reconocer de forma demostrable las alteraciones energéticas en las personas, y

aprendí la MTC, la FRZM, el método Dorn-Breuß, hasta que un día apareció la primera persona que buscaba ayuda,

a quien, para mi propia sorpresa, pude ayudar bien. No soy médico ni naturópata

titulado, solo un guardia jubilado anticipadamente. Cada vez venían más enfermos a mí,

porque según los conocimientos de la medicina convencional estaban, por así decirlo, sin más opciones de tratamiento, y pedían ayuda

que no podía/quería rechazar. La terapia Clark, con sus respectivas frecuencias, se volvió

cada vez más interesante para mí, y estudié las conexiones de las funciones vitales. El cuerpo humano,

lo material (digo conscientemente el „Yin) solo puede funcionar si el software (el Yang) puede fluir

sin obstáculos por fuera y por dentro. Si el software –el Yang– se retira, también termina la vida.

¡La energía para la REANIMACIÓN ya no existe!

Ahora bien, ¿qué puede perturbar el software? Son precisamente los muchos virus, bacterias, duelas, etc.,

que oponen resistencia al flujo energético (como las resistencias en electrónica), y así se perturba la armonía

en el circuito energético corporal. A partir de este y otros conocimientos desarrollé otro

método de irradiación de frecuencia muy sencillo, con el que pude curarme

yo mismo de Borrelia y del veneno de la araña de cruz. Aplicándolo con cuidado a quienes buscaban ayuda, me sorprendió lo rápido y fiable que

funcionaba. Salmonelas, Shigella, Clostridium, Klebsiella, Trichinella, Estreptococos y otros. Las alteraciones desaparecían de inmediato

y muchas operaciones ya no fueron necesarias. La terapia Clark es lo „más sensato de los

siglos“ y debería ser premiada con el Premio Nobel.

Con cordiales saludos y los mejores deseos

Herbert Gold

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