Soy el Sr. F.B., de Trieste. Quiero dar mi testimonio a todos los pacientes con cáncer que sufren un dolor insoportable, y animarlos a confiar en el protocolo del Dr. Clark y probarlo.
Hace unos meses me diagnosticaron una metástasis ósea en la pierna procedente de un cáncer primario en el pulmón derecho. Rechacé la quimioterapia sugerida. Lamentablemente los terribles dolores me atormentaban día y noche; tenía dificultades tanto para caminar como para sentarme. Hice cinco sesiones de radioterapia dirigida sin ningún resultado.
Los médicos recetaron parches cutáneos de Turadol y Duralgesic contra el dolor constante, pero a veces resultaban insuficientes, así que tuve que añadir también una inyección de morfina. Me di cuenta de que esto no era una cura, sino solo una forma de salir adelante, tras haber sido declarado enfermo terminal. Las cantidades aumentaban junto con mi dolor, hasta alcanzar la dosis máxima, tanto para el parche contra el dolor como para el fármaco antiinflamatorio.
Entonces, un día, el destino me hizo conocer a una profesional del protocolo Clark que me explicó con claridad, con gran competencia y cuidado, qué tratamientos debía seguir con precisión. Me refiero a la Dra. Silvia Albicocchi.
Debo decir que estar bajo su cuidado ha sido una experiencia excepcional: es minuciosa, considerada y está siempre lista para responder a cada una de mis peticiones, atenta a cualquier cambio o evolución durante el curso del protocolo.
Los primeros resultados llegaron con la reducción de la morfina: de treinta y ocho hasta eliminarla por completo en un mes. Lo mismo ocurrió con el analgésico y el antiinflamatorio. Casi incrédulo, a veces esperaba con ansiedad a que empezara el dolor, ¡hasta que me di cuenta de que había desaparecido!!! ¡Estaba y estoy libre del miedo a sufrir! ¡Así que es cierto que se puede eliminar!! Quise dar mi testimonio a las personas que sufren, y decirles que se acerquen al protocolo Clark con confianza, con el apoyo no menos importante del profesional de la salud que lo aplica.
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