Estimada Sra. Siemes,
A principios de este año, detectó con biorresonancia una intolerancia a la leche de vaca y al trigo. En base a esto, cambié mis hábitos alimenticios y me sentí instantáneamente mejor. Las intolerancias también se trataron con biorresonancia.
No estaba enferma, pero de todos modos sentí una mejora impresionante y significativa. Esto me animó, y por qué no, a revisar mi cuerpo con más detalle y a depurarlo. Hice la limpieza de parásitos, la limpieza de riñones y de hígado. Probablemente estas deberían hacerse una vez al año. Me sentí bien para la prevención y el mantenimiento de una buena salud. Entonces llegó algo inesperado: el mes de mayo. No, el mes de mayo no fue inesperado… al contrario, pero lo que esperaba en mayo era mi habitual fiebre del heno. Esta vez, sin embargo, no tuve ningún síntoma en absoluto. No pensé que esto sucedería, ya que ni siquiera habíamos tratado mi fiebre del heno, puesto que ni siquiera les había mencionado este problema mío.
En cualquier caso, este fue un resultado directo y muy impresionante de toda la terapia y las limpiezas. Confirma que cuando el cuerpo se libera de toxinas y otras sustancias no deseadas, y cuando todos los trastornos funcionales y desequilibrios se tratan antes de que aparezcan los síntomas, se elimina la base de muchas enfermedades sin necesidad de tratar cada enfermedad individualmente y mucho antes de que se desarrollen.
Esto es pura prevención.
Les agradezco
Helmut Remse