Hola,

les escribo desde Oriente Medio. Soy uno de los muchos cuya vida ha sido tocada por el gran trabajo de la Dra. Clark.

Por favor, no estén tristes ni angustiados por su fallecimiento.

Ella hizo un trabajo maravilloso que ayuda a la humanidad de nuestro tiempo y que mantendrá vivo su recuerdo durante Dios sabe cuánto tiempo.

La muerte es un hecho inevitable y solo la ausencia de la persona misma es lo que más duele, sin embargo todos honramos la contribución viva de la Dra. Hulda que ha dejado a quienes nunca la conocieron en persona, como yo, así como a quienes la conocieron en persona y tuvieron la suerte de experimentar su energía positiva.

Que Dios tenga misericordia de todos nosotros, los vivos y los que han fallecido…

A. A. H

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